
Naufragio en Vigo. Balaídos dejó el peor partido del Rayo Vallecano en esta temporada, pese a que se salvó del hundimiento un punto (0-0) muy importante en la categoría y más aún ante un equipo como el de Eusebio, que le dio un repaso de juego a los de Pepe Mel. Pero llegó la Copa del Rey. Enfrente el equipo más copero de nuestro país; el Athletic de Bilbao. El segundo equipo con más trofeos del KO en sus vitrinas y finalista el año pasado, que salió al Teresa Rivero con su equipo titular. Los leones de Caparrós fueron los invitados perfectos para la tremenda fiesta que hubo tanto en la grada como en el césped. “Este partido es para que disfrute todo el mundo”, comentó Mel en la previa. Y así fue.
El entrenador siguió con la estrategia copera usada ante la Real Sociedad y el Córdoba, y de nuevo, en este partido de ida de dieciseisavos de final, jugaron los menos habituales. Partido difícil, primera parte increíble de los rayistas, segunda más trabada, un Athletic con mucho peligro a balón parado y liderado por un fantástico Fernando Llorente y por el veterano Joseba Etxeberria, que inquietaron la portería vallecana. 2-0: This is Vallekas.
Con un aire inglés en el ambiente y sobre el tapete, Vallecas vivió un partido de máxima categoría, con las gradas llenas y demostrando en ambos ámbitos (deportivo y social) que este equipo debe estar en Primera. Análisis individual para los menos habituales que estuvieron de 10. Dani Giménez; demostró que da el nivel para pelear con Cobeño y fue el más espectacular del Rayo con tremendas y difíciles paradas. Camille y Tito estuvieron serios en los laterales y siguen aprendiendo. Salva y Tena magistrales en el control a Llorente. Ángel firmó su mejor partido como rayista. Rafa García demostró porqué va a ser importante esta temporada. Rubén Reyes realizó su trabajo a la perfección. Nestor Susaeta (se quedó sin jugar ante su primero Markel que se quedó en Bilbao) anotó un gran gol de falta y destacó por la movilidad que le hizo despuntar en el Alcorcón –el de Eibar se lo merece por que ha vivido un difícil comienzo de temporada-. Pacheco estuvo peleón pero muy bien marcado por Amorebieta y Etxeita. Y Pachón volvió a hacer de las suyas. ‘Buzz Lightyear’, que ya marcó tres goles en un partido a los leones con el Getafe, fue el más listo e hizo su gol, tercero en el torneo (ha anotado uno en cada partido de Copa).
Eso sí, con los pies en el suelo. La vuelta en Bilbao el día 11 de Noviembre será muy difícil. San Mamés aprieta y mucho y este Rayo tiene que estar centrado en el ascenso. Pero cumplieron los jugadores (poniéndoselo difícil a Mel para el once de la Liga), cumplió Mel que sigue gestionando esto de lujo y cumplió la afición que enseñó por si a alguno se le había olvidado que este equipo desde su paso por Segunda B tiene una unión especial. Una atmósfera especial que pese a que gane, empate o pierda lleva en su forma de ser un sentimiento especial. Y seguirán enseñándolo durante este año. Seguirán diciendo a los rivales eso de: “Esto es Vallecas”.
P.D: Y ojo que en lo importante, la Liga, llega el Elche. El año pasado rompió el equipo ilicitano el sueño del ascenso con aquel 1-2 (el famoso gol de Cobeño), cuando el Rayo se jugaba todo y ellos nada (aunque se dice que venían primados). Partido especial. Hace falta ganar tras dos empates seguidos en casa y recuperar el juego perdido en Vigo.
Foto: www.rayovallecano.es


Un punto que por la ambición del equipo supo a poco pero que pudo quedarse en nada por la espesura que se impuso en el choque. Pero eso es lo positivo: una semana difícil, un día de esos, un arbitro que se equivocó (penalti a Pacheco no pitado y expulsión de Edu Albacar tan injusta que luego le retiraron la roja), un juego nada fluido y tras el partido Coke o Albacar ‘fastidiados’ por no haber ganado. Ambición de primera. Al menos fallaron el resto de los de arriba (Real Sociedad, Cartagena o Betis) y los de Mel siguen segundos. Aunque podrían haberse puesto líderes…si no llegan a estar ‘en uno de esos días’.
Eso ha sido la semana para el Rayo Vallecano. Un continuo Déjà vu. O lo que es lo mismo, la vivencia de una situación que sientes o crees ya haberla vivido con anterioridad. Déjà vu de primera. Primera División. Porque el partido ante el Real Betis del pasado Domingo, fue de primera. Por las dos aficiones que consiguieron llenar el Teresa Rivero (aunque los salvajes volvieron a estropear la fiesta al ser un niño golpeado con una piedra). Por los dos equipos; un Betis que pese a todo estará ligado siempre a la máxima categoría y que con jugadores como Emaná o Sergio García tiene un plus mayor de calidad que el resto de los equipos de la Segunda. Y el Rayo; que es cierto que ha comenzado muy bien la temporada pese a los miedos que surgieron en la negativa (en resultados) pretemporada. Pero lo que es más cierto aún y lo que confirman los aficionados, seguidores, periodistas y gente del equipo, que pese a los resultados o los problemas que en varias jornadas hayan dado los arbitrajes, este equipo juega de maravilla al fútbol. Al fútbol de Pepe Mel para ser exactos. Mel (que igualó contra el Betis, club en donde triunfo como jugador, el record de partidos dirigiendo a los franjirrojos que tenía Juande Ramos, 146) apuesta por un fútbol directo, de llegada rápida al ataque pero con circulación, toque vertical hacia delante y, sobre todo, mucho, muchísimo movimiento por delante del balón.
Y se vio en Copa. Más Déjà vu. 0-0 en los 90 minutos en el Arcángel, ante el Córdoba. Con 10 jugadores diferentes al once que participó en Liga. Con toda la plantilla excepto Carlos De la Vega, habiendo tenido minutos. Y fue el propio Pachón en el que a falta de siete minutos de que acabase el partido y los penaltis decidieran quien pasaba, mando a la red, de cabeza, un buen pase de Movilla. Imagen de Rayo importante. Déjà vu que aumentará en la próxima ronda de dieciseisavos de final ante el Athletic de Bilbao. Finalista el año pasado y antiguo Rey de Copas visitará Vallecas el 28 de Octubre y se viajará a San Mames el 10 de Noviembre.